IBIZONIA

De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.

miércoles, 2 de mayo de 2012

De cómo llorar.


Siempre me ha llamado la atención cómo las cosas vuelven a mi vida una vez olvidadas. Contigo no me ha dado tiempo. Sin embargo, juro que ya estaba bien, por lo menos estable. Ayer fui débil, tuve un impulso, algo poco propio en mi, y perdí. Definitivamente perdí. Siempre pierdo. Con la mente llena de pensamientos y dudas, te hablé. Lo peor fue que me contestaste, y eso si que no me lo esperaba... Me contestaste con una indiferencia aplastante, con excusas absurdas para eludir la conversación. Y yo cedí, dejé que ganaras una vez más. Siempre te gustó ganar, sobretodo a la hora de jugar conmigo. O contra mí.

Llevo meses con el autoestima por los suelos, con dudas, con falsas sonrisas y demasiados "Estoy bien" como para venirme abajo ahora, después de tanto tiempo. La única manera que encuentro de desahogarme es por aquí, porque no quiero preocupar a nadie, porque no quiero dar pena ni nada por el estilo. Lo único que me llevo de todo esto es que ya no cabe la duda de "Y si...". Ya no hay dudas, ya no hay tal vez, quizás, a lo mejor... Sólo quiero decirte adiós, y que tu te vayas, y dejar de pensar en ti, y dejar de llorar cuando estoy sólo. Dejar de ser este ser inanimado en el que me he convertido. Conduzco, hablo y respiro, pero por dentro ya no siento nada. Por lo menos nada bueno. Despedirme de ti parecía haber surtido efecto, pero por lo visto no ha sido así.

Lo más gracioso, lo único gracioso de todo esto, es que yo no quiero estar contigo, no quiero quererte ni que me quieras, simplemente intento evitar odiarte y es algo que no me pones nada fácil.

A mi alrededor se crean diferentes debates acerca de ti, de porqué has hecho lo que has hecho y, sobre todo, de porqué lo has hecho así... Tú sabes que no te has portado bien, tus motivos tendrás. Hoy he vuelto a visitar tu twitter, hacía meses que no lo hacía. Parece que estás conociendo a otra persona, ojalá seas feliz con él. También me has dedicado una especie de despedida, algo que no termino de comprender. Si quieres despedirte de mi puedes hacerlo, te marcharás, te olvidaré, no volverás... Funciona así. Supongo que ahora lo único que me queda es hablarte por aquí, hablarle a la nada, sin mucho más que decir. Es patético, es triste, es raro, pero es lo que hay.

Tengo mi propia forma de superar las cosas, mis amigos insisten en que no has aportado nada bueno a mi vida. Yo creo que se equivocan. Cuando una persona está triste tiende a cambiar su forma de pensar sobre ciertas cosas, yo he madurado un poquito, eso es algo que te debo. Sigues pensando en mí? Yo en ti sí, continuamente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario