IBIZONIA
De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.
jueves, 6 de agosto de 2015
De cómo se cambia sin perder la esencia.
Y es que sigo siendo un lobo solitario. Hoy es la primera vez que te escribo para no hablar de ti. Resulta extraño. He estado acordándome de ti últimamente, pero el sentimiento es diferente, de indiferencia.
Por eso quiero hablar del cambio. De la evolución que siguen las personas. Porque todos evolucionamos de un modo u otro. Yo he cambiado. Hace dos años era totalmente otra persona. Me he sensibilizado, supongo. Siento la madurez, a pesar de que mis preocupaciones resultan efímeras. No tengo grandes preocupaciones, nunca las tuve.
Emocionalmente, hay un avispo con el Omar de hace dos años. Empatizo y soy sereno. No me gusta adelantarme a los acontecimientos. Si hay un problema, se arregla y a seguir. Curiosamente, sí que tengo un problema.
Un amor, para no variar.
Pero este es anterior. Anterior a ti y a todos. Mi primer amor. Mi primer gran amor. Nunca lo olvidé, ni siquiera estando contigo. Hoy puedo ver que fuiste efímero en mi vida. Gracias a Dios.
Este verdadero amor del que te hablo me hizo daño. Muchísimo. Y aún le quiero. Sé que nunca dejaré de hacerlo, es un sentimiento que me perturba en exceso. Aunque también he notado cambios en los últimos tiempos.
Ahora también me siento más seguro de mí mismo, también ha cambiado el ambiente que me rodea. Buen rollo es la bandera que llevamos. Lo agradezco, necesitaba acabar con personas tóxicas. Aunque en esta nueva fase también me he alejado de una persona. Igual hasta me está leyendo. Tampoco se portó bien.
Por eso quiero hacer apología a los cambios del ser humano. A pesar de haberme hecho menos ermitaño y más afable, no he perdido esa fase de lobo solitario. A veces me siento fuera de lugar, porque sigo disfrutando la soledad. La necesito.
Aunque también necesito dejar de estar sólo. Otra contradicción de las mías.
Espero que a ti te vaya bien, creo que seguiré hablando contigo. Pero no de ti.
Te acuerdas de mí? Seguro que no.
Omar Rguez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
