IBIZONIA
De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.
miércoles, 20 de febrero de 2013
De cómo intento ponerme en tu lugar.
Aún sabiendo que tú no te pones en el mío, algo que sería mucho más fácil. En un mes he desbordado los sentimientos que suelo utilizar en un año, y ahora me vuelvo a sentir algo vacío. Pero no es malo, creo que al revés, es de las mejores cosas que podrían haberme pasado. No hablo de ti, tú te comportas como un capullo y pago yo las consecuencias. Hablo del vacío emocional. Gracias a él puedo permitirme, de momento, ver las cosas con mayor claridad, ser más racional. Ser yo.
Y, siendo yo, pienso en ti. En cómo verás tú todo esto. No conozco a nadie que se considere mala persona, pero sé que existen los cargos de conciencia. Estoy pagando yo tus inseguridades, y creo que podría ser todo mucho más fácil de lo que tú lo haces. Cuando salgo veo parejas que parecen funcionar, algunas hasta parece que lo hacen de manera automática, se dejan llevar y les va bien. Luego está el extremo de las parejas inestables, que visto desde afuera es bastante más divertido pero que en realidad debe ser peor.
Me pregunto cómo debe ser estar enamorado y que no acabe en decepción. Se debe sentir bien.
De momento sigo aquí, es casi más de lo que podía decir hace un año.
lunes, 18 de febrero de 2013
De cómo me pregunto cosas.
Y todas respecto a ti. Pero primero vayamos por partes. Sin motivo aparente vuelves a mi vida, al parecer de buen rollo. Yo eso lo acepto sin problemas, sabemos lo tonto que soy. Me entran dudas, vuelves a ser el mismo buen chico que en su momento me enamoró... Casi nadie me recomendaba aceptar tu invitación al cine, pero, tonto de mí, acepté. Fuimos al cine y volví a sentir tu olor, a disfrutar de tu sonrisa traviesa y verte tan distraído y con prisas como antes. Y me sorprendí al darme cuenta de que en ningún momento te perdí. Eso fue algo que me confirmaste al besarme ya avanzada la noche. Yo en ese momento no sabía que hacer, el corazón me latía a mil por hora y tú tenías tu cabeza sobre él, lo sentías...
Entonces te pedí una explicación, y acepté tu endeble, débil y absurda excusa porque volvía a sentir tus abrazos. Me parecías un niño pequeño, no sé muy bien cómo explicarlo, pero no te soltaba porque quería protegerte, aunque no sabía de qué. Me pediste una nueva oportunidad para ir más despacio. No tengo prisa, como te dije. Sin embargo, a pesar de no ser una mala noche, luego has vuelto a ser el mismo. El que me abandonó a placer.
Pero esta vez me has pillado mayorcito, medito mucho acerca de ti, sabes? Me pregunto qué pasa por tu cabeza. Creo que me quieres, o eso es lo que sentí, pero no sabes manejar la situación. Una vez dijiste, y no lo he olvidado, que no sabes afrontar los problemas de frente.
Una de las cosas que más me han gustado de todo esto ha sido ver, por fin, que fuiste tú el que me perdió a mí. Me siento ganador, al menos en cierto modo.
Has vuelto con tus indirectas y toda la parafernalia en twitter, y vuelven a ser hacia mí, esta vez estoy seguro. Aunque debo decir que no tiene mucha lógica lo que defiendes. No creo que te espere mucho tiempo más.
De momento estoy aquí, ni demasiado bien, ni demasiado mal. Esperando lo que no sucederá.
Espero que por lo menos no lo lleves mal.
