IBIZONIA

De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.

domingo, 13 de mayo de 2012

De cómo me despierto.

.


Dormir poco y mal. Y lo poco que duermo es para tener extraños sueños. No apareces tanto en esos sueños, por lo menos no tanto como pensaba... Cuando despierto te sigo echando de menos pero por lo menos de noche parece que tengo una tregua. Últimamente no estoy casi nunca de buen humor, no digo que lo hayas provocado tú, pero es algo que está ahí...

Empiezo a pensar que perderte ha sido simplemente el desencadenante de todo lo que siento ahora, no el motivo principal. Los sueños que tengo, los que recuerdo, se podrían resumir en lo mismo: Soledad.

Soledad. Sí, todo parece resumirse a eso. Aún estando rodeado de amigos. Soledad. Pocos pensamientos positivos he tenido en las últimas semanas, las únicas treguas que me permito se basan, simplemente, en dejar la mente en blanco. Y a veces lo consigo. Existe un pequeño momento en el que lo único que hago es vivir y, mi amor, en ese momento no soy infeliz. Tampoco feliz. No sé si necesito volver a enamorarme, o necesito estar sólo durante un tiempo. Si necesito unas vacaciones, si necesito estar muy ocupado.

Algunas locuras han pasado por mi cabeza, he pensado en hacer de todo. De todo. Sabe dios que no podría hacerlas. Unas por demasiado estúpidas, otras por orgullo y otras que espero que hagas tú. Y no lo harás. Ahora me refugio en los libros, leo mucho. Cuando leo, apenas pienso en ti, me dejo llevar a esos locos mundos que narran los autores... Ansío una tranquilidad que parece no llegar. Quiero sentirme bien. O dejar de sentirme, lo que mejor sea. Creo, o más bien espero, un cambio en todo esto. Joder.

Oigo mucho aquello de "un clavo saca a otro clavo", pero tampoco sé si me gustaría que eso ocurriera. Podría significar que le hago daño a alguien, y no quiero hacerlo. Sigo echándote de menos, casi tanto como sé que tú apenas piensas en mi...

miércoles, 2 de mayo de 2012

De cómo llorar.


Siempre me ha llamado la atención cómo las cosas vuelven a mi vida una vez olvidadas. Contigo no me ha dado tiempo. Sin embargo, juro que ya estaba bien, por lo menos estable. Ayer fui débil, tuve un impulso, algo poco propio en mi, y perdí. Definitivamente perdí. Siempre pierdo. Con la mente llena de pensamientos y dudas, te hablé. Lo peor fue que me contestaste, y eso si que no me lo esperaba... Me contestaste con una indiferencia aplastante, con excusas absurdas para eludir la conversación. Y yo cedí, dejé que ganaras una vez más. Siempre te gustó ganar, sobretodo a la hora de jugar conmigo. O contra mí.

Llevo meses con el autoestima por los suelos, con dudas, con falsas sonrisas y demasiados "Estoy bien" como para venirme abajo ahora, después de tanto tiempo. La única manera que encuentro de desahogarme es por aquí, porque no quiero preocupar a nadie, porque no quiero dar pena ni nada por el estilo. Lo único que me llevo de todo esto es que ya no cabe la duda de "Y si...". Ya no hay dudas, ya no hay tal vez, quizás, a lo mejor... Sólo quiero decirte adiós, y que tu te vayas, y dejar de pensar en ti, y dejar de llorar cuando estoy sólo. Dejar de ser este ser inanimado en el que me he convertido. Conduzco, hablo y respiro, pero por dentro ya no siento nada. Por lo menos nada bueno. Despedirme de ti parecía haber surtido efecto, pero por lo visto no ha sido así.

Lo más gracioso, lo único gracioso de todo esto, es que yo no quiero estar contigo, no quiero quererte ni que me quieras, simplemente intento evitar odiarte y es algo que no me pones nada fácil.

A mi alrededor se crean diferentes debates acerca de ti, de porqué has hecho lo que has hecho y, sobre todo, de porqué lo has hecho así... Tú sabes que no te has portado bien, tus motivos tendrás. Hoy he vuelto a visitar tu twitter, hacía meses que no lo hacía. Parece que estás conociendo a otra persona, ojalá seas feliz con él. También me has dedicado una especie de despedida, algo que no termino de comprender. Si quieres despedirte de mi puedes hacerlo, te marcharás, te olvidaré, no volverás... Funciona así. Supongo que ahora lo único que me queda es hablarte por aquí, hablarle a la nada, sin mucho más que decir. Es patético, es triste, es raro, pero es lo que hay.

Tengo mi propia forma de superar las cosas, mis amigos insisten en que no has aportado nada bueno a mi vida. Yo creo que se equivocan. Cuando una persona está triste tiende a cambiar su forma de pensar sobre ciertas cosas, yo he madurado un poquito, eso es algo que te debo. Sigues pensando en mí? Yo en ti sí, continuamente...