IBIZONIA
IBIZONIA
De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.
jueves, 3 de diciembre de 2015
De cómo nombro al santo, lo veo venir, no lo esquivo y me lo como con papas.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
De cómo aprendí a no sentir nada.
Estoy harto. De sentirme inútil. De ver que todo el mundo tiene suerte menos yo. De depender de mis padres económicamente. De no saber querer. De no saber odiar. De ser una persona de mierda.
Y es que a pesar de que mi carácter se ha endulzado con el paso del tiempo, en el fondo sigo siendo la misma persona cínica, sarcástica y ególatra que antes era.
Me quiero y me odio a partes iguales. Vivo enamorado de tíos imposible. Quiero llorar. Quiero saber llorar. Quiero meterme bajo las mantas y llorar a pierna suelta durante horas. Y quiero que alguien venga a consolarme. A darme seguridad. A decirme que todo irá bien.
Porque me siento sólo. Siempre. Sólo. Y no sé qué hacer al respecto. Y lo peor es la sensación de que a nadie le importo. Estoy triste, lo que significa que estoy enfadado. Así es como expreso mi tristeza. Ya eso lo sabes.
Y todo por dentro. Por fuera siempre intento sonreír. Si pudiera expresar mis sentimientos en palabras la gente sí que se preocuparía por mí. Por cómo asocio las cosas. Por ver que sigo siendo ese adolescente deprimente que sólo necesitaba su abrazo. Su. De él. Volvemos a lo mismo.
Y gracias a él, aprendí a no sentir. A pensar dos, tres, cuatro y hasta cinco veces antes de actuar. A nunca dejarme llevar. Estoy en un mal momento. Me siento sólo. Me siento mal. Me siento triste. Y me enfado.
Pero sonreiré, porque mis sonrisas pocas veces esconden felicidad. He asumido que siento las cosas a mi manera. Mis problemas siguen siendo míos, para qué molestar a nadie?
Tú estarás bien? Ya no me afecta pensar en ti. Al menos eso supe superarlo.
Sin más,
Omar R.
jueves, 6 de agosto de 2015
De cómo se cambia sin perder la esencia.
Y es que sigo siendo un lobo solitario. Hoy es la primera vez que te escribo para no hablar de ti. Resulta extraño. He estado acordándome de ti últimamente, pero el sentimiento es diferente, de indiferencia.
Por eso quiero hablar del cambio. De la evolución que siguen las personas. Porque todos evolucionamos de un modo u otro. Yo he cambiado. Hace dos años era totalmente otra persona. Me he sensibilizado, supongo. Siento la madurez, a pesar de que mis preocupaciones resultan efímeras. No tengo grandes preocupaciones, nunca las tuve.
Emocionalmente, hay un avispo con el Omar de hace dos años. Empatizo y soy sereno. No me gusta adelantarme a los acontecimientos. Si hay un problema, se arregla y a seguir. Curiosamente, sí que tengo un problema.
Un amor, para no variar.
Pero este es anterior. Anterior a ti y a todos. Mi primer amor. Mi primer gran amor. Nunca lo olvidé, ni siquiera estando contigo. Hoy puedo ver que fuiste efímero en mi vida. Gracias a Dios.
Este verdadero amor del que te hablo me hizo daño. Muchísimo. Y aún le quiero. Sé que nunca dejaré de hacerlo, es un sentimiento que me perturba en exceso. Aunque también he notado cambios en los últimos tiempos.
Ahora también me siento más seguro de mí mismo, también ha cambiado el ambiente que me rodea. Buen rollo es la bandera que llevamos. Lo agradezco, necesitaba acabar con personas tóxicas. Aunque en esta nueva fase también me he alejado de una persona. Igual hasta me está leyendo. Tampoco se portó bien.
Por eso quiero hacer apología a los cambios del ser humano. A pesar de haberme hecho menos ermitaño y más afable, no he perdido esa fase de lobo solitario. A veces me siento fuera de lugar, porque sigo disfrutando la soledad. La necesito.
Aunque también necesito dejar de estar sólo. Otra contradicción de las mías.
Espero que a ti te vaya bien, creo que seguiré hablando contigo. Pero no de ti.
Te acuerdas de mí? Seguro que no.
Omar Rguez.
domingo, 1 de septiembre de 2013
De cómo veo que no me superas.
domingo, 11 de agosto de 2013
De cómo es un domingo de verano.
miércoles, 20 de febrero de 2013
De cómo intento ponerme en tu lugar.
Aún sabiendo que tú no te pones en el mío, algo que sería mucho más fácil. En un mes he desbordado los sentimientos que suelo utilizar en un año, y ahora me vuelvo a sentir algo vacío. Pero no es malo, creo que al revés, es de las mejores cosas que podrían haberme pasado. No hablo de ti, tú te comportas como un capullo y pago yo las consecuencias. Hablo del vacío emocional. Gracias a él puedo permitirme, de momento, ver las cosas con mayor claridad, ser más racional. Ser yo.
Y, siendo yo, pienso en ti. En cómo verás tú todo esto. No conozco a nadie que se considere mala persona, pero sé que existen los cargos de conciencia. Estoy pagando yo tus inseguridades, y creo que podría ser todo mucho más fácil de lo que tú lo haces. Cuando salgo veo parejas que parecen funcionar, algunas hasta parece que lo hacen de manera automática, se dejan llevar y les va bien. Luego está el extremo de las parejas inestables, que visto desde afuera es bastante más divertido pero que en realidad debe ser peor.
Me pregunto cómo debe ser estar enamorado y que no acabe en decepción. Se debe sentir bien.
De momento sigo aquí, es casi más de lo que podía decir hace un año.
lunes, 18 de febrero de 2013
De cómo me pregunto cosas.
Y todas respecto a ti. Pero primero vayamos por partes. Sin motivo aparente vuelves a mi vida, al parecer de buen rollo. Yo eso lo acepto sin problemas, sabemos lo tonto que soy. Me entran dudas, vuelves a ser el mismo buen chico que en su momento me enamoró... Casi nadie me recomendaba aceptar tu invitación al cine, pero, tonto de mí, acepté. Fuimos al cine y volví a sentir tu olor, a disfrutar de tu sonrisa traviesa y verte tan distraído y con prisas como antes. Y me sorprendí al darme cuenta de que en ningún momento te perdí. Eso fue algo que me confirmaste al besarme ya avanzada la noche. Yo en ese momento no sabía que hacer, el corazón me latía a mil por hora y tú tenías tu cabeza sobre él, lo sentías...
Entonces te pedí una explicación, y acepté tu endeble, débil y absurda excusa porque volvía a sentir tus abrazos. Me parecías un niño pequeño, no sé muy bien cómo explicarlo, pero no te soltaba porque quería protegerte, aunque no sabía de qué. Me pediste una nueva oportunidad para ir más despacio. No tengo prisa, como te dije. Sin embargo, a pesar de no ser una mala noche, luego has vuelto a ser el mismo. El que me abandonó a placer.
Pero esta vez me has pillado mayorcito, medito mucho acerca de ti, sabes? Me pregunto qué pasa por tu cabeza. Creo que me quieres, o eso es lo que sentí, pero no sabes manejar la situación. Una vez dijiste, y no lo he olvidado, que no sabes afrontar los problemas de frente.
Una de las cosas que más me han gustado de todo esto ha sido ver, por fin, que fuiste tú el que me perdió a mí. Me siento ganador, al menos en cierto modo.
Has vuelto con tus indirectas y toda la parafernalia en twitter, y vuelven a ser hacia mí, esta vez estoy seguro. Aunque debo decir que no tiene mucha lógica lo que defiendes. No creo que te espere mucho tiempo más.
De momento estoy aquí, ni demasiado bien, ni demasiado mal. Esperando lo que no sucederá.
Espero que por lo menos no lo lleves mal.


