Dormir poco y mal. Y lo poco que duermo es para tener extraños sueños. No apareces tanto en esos sueños, por lo menos no tanto como pensaba... Cuando despierto te sigo echando de menos pero por lo menos de noche parece que tengo una tregua. Últimamente no estoy casi nunca de buen humor, no digo que lo hayas provocado tú, pero es algo que está ahí...
Empiezo a pensar que perderte ha sido simplemente el desencadenante de todo lo que siento ahora, no el motivo principal. Los sueños que tengo, los que recuerdo, se podrían resumir en lo mismo: Soledad.
Soledad. Sí, todo parece resumirse a eso. Aún estando rodeado de amigos. Soledad. Pocos pensamientos positivos he tenido en las últimas semanas, las únicas treguas que me permito se basan, simplemente, en dejar la mente en blanco. Y a veces lo consigo. Existe un pequeño momento en el que lo único que hago es vivir y, mi amor, en ese momento no soy infeliz. Tampoco feliz. No sé si necesito volver a enamorarme, o necesito estar sólo durante un tiempo. Si necesito unas vacaciones, si necesito estar muy ocupado.
Algunas locuras han pasado por mi cabeza, he pensado en hacer de todo. De todo. Sabe dios que no podría hacerlas. Unas por demasiado estúpidas, otras por orgullo y otras que espero que hagas tú. Y no lo harás. Ahora me refugio en los libros, leo mucho. Cuando leo, apenas pienso en ti, me dejo llevar a esos locos mundos que narran los autores... Ansío una tranquilidad que parece no llegar. Quiero sentirme bien. O dejar de sentirme, lo que mejor sea. Creo, o más bien espero, un cambio en todo esto. Joder.
Oigo mucho aquello de "un clavo saca a otro clavo", pero tampoco sé si me gustaría que eso ocurriera. Podría significar que le hago daño a alguien, y no quiero hacerlo. Sigo echándote de menos, casi tanto como sé que tú apenas piensas en mi...

No hay comentarios:
Publicar un comentario