IBIZONIA

De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.

domingo, 4 de noviembre de 2012

De cómo terminan mis 20 entre casualidades.



Y casualidades extrañas. Parece definitivo que este año ha sido para mi como una prueba tras otra y al final parece que me he cansado. No me veo con fuerzas de afrontar lo que viene. Pero no estoy mal. Esta foto es bastante similar a unas vistas que yo ya había descubierto una noche pero que luego no recordaba muy bien cómo llegar. Hace unos días me han llevado a ese sitio, ha sido algo así como la última gran casualidad de mi vida. Fue una noche extraña, una noche en la que me lo pasé increíblemente bien.

Ahora no sé muy bien qué hacer, sentir o pensar. O si debería no hacer nada de lo anterior. Pero bueno, me quedo con lo bonita que fue la noche y que ha sido, de momento, la última gota que ha colmado el vaso de la casualidad en que se resume mi vida.

Espero que tú estés bien.

viernes, 2 de noviembre de 2012

De cómo dudar.



Empiezo a pensar que esta isla es demasiado pequeña. Que son más coincidencias de las que puedo a soportar. Se me viene todo encima. Necesito huir. No sé hacia donde, pero lejos. Escribo esto con lágrimas en los ojos. Ya ves, parece ser que al final tengo lo que me merezco. Hundido bajo el pensamiento de que será difícil resurgir. No encuentro ninguna motivación en mi vida. Ninguna. ¿Es esto lo que me espera de ahora en adelante?, ¿Una vaga sensación de lo que recuerdo como felicidad mientras pasan los días y finjo que no me pasa nada? Me preocupa lo que pueda pasar de ahora en adelante. Se dice que una persona es libre cuando ha perdido toda esperanza. Si por lo menos pudiera sentirme libre... Pero no, estoy atado, anclado al pasado.

Escribí hace tiempo que empezaba a atisbar vagamente la forma en la que todo iba a terminar. Hoy creo que todos acabamos solos, de un modo u otro. Es difícil encontrar a alguien perfecto, pero mucho más difícil es encontrarlo y no tenerlo. Tenerlo y haber perdido.

Para alguien con poca autoestima esas cosas son aún peores. Uno se siente como si todo fuera culpa suya, que de un modo u otro podía haber cambiado las cosas. Yo a menudo me siento así, al final siempre me culpo de las cosas, me culpo de no entender nada y siento que dejo que jueguen conmigo a placer. Por eso hoy decido estar solo. Lo decido una vez más, pero la diferencia es que no lo hago por mi. No decido estar solo para protegerme de nadie. Decido estar solo para protegerlos a ellos. Es raro de explicar, incluso es raro sentirse así, pero creo que más de uno me entenderá. Estoy harto de sentirme mal porque veo que gente a la que he querido no se siente bien conmigo. Por supuesto que hablo de ti, pero no solo de ti.

Los que no me quieran a su lado no me tendrán. Si decides no hablarme tendré que joderme, pero tendré el orgullo de tragarme lo que sienta. Es que estoy harto de todo. Al fin y al cabo acabaré solo así que cuanto antes me acostumbre mejor.

Paso.

domingo, 21 de octubre de 2012

De cómo a veces hay motivos.



Para quererte. Para odiarte. Para odiarme a mi. Cuando algo malo ocurre siempre me culpo a mi. Es una manía que tengo y que tú conoces bastante bien. Una vez te lo dije, me respondiste que era absurdo, que a veces las cosas simplemente se daban porque sí, sin que nadie tuviera la culpa. Cuando las cosas suceden no me suelo dar cuenta de ellas hasta que, tiempo más tarde, las analizo bien. No sé si eso era alguna clase de pista. La cosa es que ahora no te tengo. Sé que piensas, todos piensan, que te echo de menos. No es que no me acuerde de ti, es obvio que lo hago, sino no te escribiría, pero no siento que me hagas falta.

Últimamente pienso que no me hace falta nadie. Tengo muchas teorías acerca de cómo acabaré al final. Pienso mucho en la gente que me rodea, gente que se siente querida y que terminarán siendo felices. Juro que no es autocompasión ni nada por el estilo cuando digo que probablemente yo siga así, al menos por un tiempo. El amor parece que es esquivo, o puede que lo sea yo, pero no encuentro lo que busco. ¿Me habré vuelto más selecto?, ¿Pediré demasiado? Quizás no es lo que yo pida, quizás encuentre a alguien al que pueda considerar lo suficientemente bueno, pero yo no lo sea para esa persona. Al parecer, y eso es algo que tú también sabes, las pocas veces que alguien me ha dado la oportunidad de intentar ser bueno para alguien, lo he hecho mal. Hay cosas que no entiendo. Muchas giran alrededor de ti. Muchas otras no lo hacen.

La foto que encabeza esta entrada es de un pequeño corto que tengo en mi ordenador. Cuenta una bella historia que explica el motivo por el que los cuervos son negros. Es una historia triste, casi todas las historias bellas lo son si uno sabe como mirarlas. Al verla, me di cuenta de que no importa cuales sean, pero a veces hay motivos para algunas cosas. Supongo que debe haber algún motivo por el que he decidido estar solo. Seguro que hay otros motivos por el que me has dejado solo. Muchas veces hago cosas que no entiendo, que no son propias de mi, llegados al punto de que ya no sé qué es propio de mi. Hago las cosas porque las siento a pesar de que intente por todos los medios ser racional. Ya no me fío de mis actos, apenas me fío de mi criterio. Y lo peor es que no confío en el de nadie.

Sigo en una época extraña de mi vida. Pero sonrío. A veces sirve de algo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

De cómo tratar de continuar.




Supongamos que te he superado. Partiendo de ahí, ¿por qué no imaginar en mundo sin ti? Al fin y al cabo, antes de conocerte no era infeliz.

La verdad es que desde que no estoy contigo he conocido a un montón de tíos. Algunos bastante agradables, otros unos capullos integrales. Ninguno como tú. Y ese es el caso, que parece ser que los comparo bastante contigo. Aún así nadie con quien compartir más tiempo del absolutamente necesario. Ya me conoces, no soy nada falso, si no es necesario pasar el tiempo con alguien que no me gusta, no lo haré.

Pero sigamos suponiendo. Supongamos que ya no existes en mi vida, como yo sé que ya no existo en la tuya. Me pregunto: Y ahora, ¿qué? Pues toca seguir adelante, sin más. He de suponer que todo terminará en buen puerto, me siento optimista y no sabes lo raro que es eso ahora en mi. Aunque sigo escribiéndote, por supuesto, supongo que esto no cambiará a corto o medio plazo. Sin embargo, cada vez me duele menos hacerlo, y no es porque te sienta cerca, sino porque me siento lejos y es un matiz apenas apreciable pero que me satisface hasta el extremo. Definitivamente es hora de un cambio en mi vida, necesito volver a la alegría de estar sólo. Al fin y al cabo no preveo que eso forme parte de los cambios en mi vida, quiero y necesito estar bien estando sólo.

Y creo que empiezo a ser consciente de ello.

domingo, 15 de julio de 2012

De cómo la cosa es "mosqueante"



Porque no entiendo cómo diablos lo haces. Sabes? Hay gente que simplemente se va de mi vida, y no vuelven, y yo lo supero. Últimamente lloro por todo el que se va, ya sea de forma permanente o temporal, y ahora estoy aquí, llorando de nuevo, por ti. No encuentro palabras para describir lo que me provocas en este momento. Desde luego, no es amor. Tampoco odio. Es algo que mezcla tristeza e ira, una melancolía firme que esperaba ansiosa su momento. Esa majestuosa tristeza que a algunos ojos se les torna tan bella como trágica.

He averiguado cosas. Alguien me dijo una vez que podría describir mi vida uniendo casualidades, hoy te digo que no se equivocaba. La última casualidad me ha llevado directamente a ti, a encontrarme de lleno con tu pasado antes de que yo llegara a tu vida. Nunca me había parado a pensar en eso, no se me había ocurrido que, evidentemente, yo no era el primero en tu vida. Parece que tu pasado es ahora mi presente, un presente que probablemente deje escapar por desconfianza, por incomodidad y porque no sé que  pensar de todo. Me sigo preguntando si me has olvidado. Quiero que lo hagas, pero esta vez no por ti, sino por mi. Porque juro que no merezco esto, no me he portado tan mal. Después de siete largos meses por fin entiendo algo, debo intentar salir de aquí por mi. No digo que haya estado sólo todo este tiempo, es que, aún estando acompañado, así me sentía. Has provocado un vacío en mi, ahora desconfío, pienso mal, no me dejo guiar por la pasión, hago un mayor uso de la razón.

No tienes ni idea de por lo que he pasado, de como me cuesta todo. Aún así, sonrío, hablo, hago bromas, intento recuperar a aquel antiguo yo, aquel al que a todos caía bien, aquel que era capaz de enamorar a personas como tú. Tú. Es curioso, ya no suenas con la misma fuerza en mi cabeza, pero te sigo escribiendo, sigo unido a ti. Me pregunto qué piensas de mi. Has dejado de seguirme en Twitter, nunca es tarde... No sé si pensar que ya lo has superado o que te jodía ver cómo finjo ser feliz sin ti. Desde hace una semana veo que vuelven las indirectas, aunque ya no creo que sean para mi. O lo creía. Después de lo que he averiguado, me planteo si debería o no seguir adelante con ciertas cosas.

El otro día soñé que me llamabas para hablar, y hablamos. Por lo menos yo hablé. Fui duro, tajante, serio, estricto y no te di ni una puta tregua, tal como tú has hecho conmigo. Ambos sabemos que nunca podré ser así contigo, al fin y al cabo sigo siendo el mismo tonto de antes, aunque ahora algo menos feliz. Pero, sabes? Estoy remontando. Y estaré donde nunca he estado, por mi.

Te seguiré escribiendo, tranquilo, al fin y al cabo tras las lágrimas que a menudo violan la gravedad buscando tu nombre siempre encontraré aquí la manera de desahogarme. Que quede entre tú y yo.

Piensas en mi? Yo en ti más de lo que mereces...

lunes, 2 de julio de 2012

De cómo el vaso está a la mitad.



Pues así están las cosas. Creo que, por fin, he superado los eternos altibajos. Ahora el vaso está a la mitad. Ni medio lleno, ni medio vacío. Supongo que eso está bien, por lo menos estoy dejando de sentirme mal por ti... Aunque no es que mi pequeño corazón haya dejado de latir por alguien, ahora todo es raro. Estoy en una fase de mi vida en la que no sé muy bien qué sentir o cómo sentir.

Pero me da un poco igual. Prefiero esta curiosa estabilidad a estar como estaba hace unas semanas. Ahora estoy en paz, o intento estarlo. Salgo, me divierto, pienso (a veces en ti), conduzco... Sigo adelante. Hay que seguir.

domingo, 13 de mayo de 2012

De cómo me despierto.

.


Dormir poco y mal. Y lo poco que duermo es para tener extraños sueños. No apareces tanto en esos sueños, por lo menos no tanto como pensaba... Cuando despierto te sigo echando de menos pero por lo menos de noche parece que tengo una tregua. Últimamente no estoy casi nunca de buen humor, no digo que lo hayas provocado tú, pero es algo que está ahí...

Empiezo a pensar que perderte ha sido simplemente el desencadenante de todo lo que siento ahora, no el motivo principal. Los sueños que tengo, los que recuerdo, se podrían resumir en lo mismo: Soledad.

Soledad. Sí, todo parece resumirse a eso. Aún estando rodeado de amigos. Soledad. Pocos pensamientos positivos he tenido en las últimas semanas, las únicas treguas que me permito se basan, simplemente, en dejar la mente en blanco. Y a veces lo consigo. Existe un pequeño momento en el que lo único que hago es vivir y, mi amor, en ese momento no soy infeliz. Tampoco feliz. No sé si necesito volver a enamorarme, o necesito estar sólo durante un tiempo. Si necesito unas vacaciones, si necesito estar muy ocupado.

Algunas locuras han pasado por mi cabeza, he pensado en hacer de todo. De todo. Sabe dios que no podría hacerlas. Unas por demasiado estúpidas, otras por orgullo y otras que espero que hagas tú. Y no lo harás. Ahora me refugio en los libros, leo mucho. Cuando leo, apenas pienso en ti, me dejo llevar a esos locos mundos que narran los autores... Ansío una tranquilidad que parece no llegar. Quiero sentirme bien. O dejar de sentirme, lo que mejor sea. Creo, o más bien espero, un cambio en todo esto. Joder.

Oigo mucho aquello de "un clavo saca a otro clavo", pero tampoco sé si me gustaría que eso ocurriera. Podría significar que le hago daño a alguien, y no quiero hacerlo. Sigo echándote de menos, casi tanto como sé que tú apenas piensas en mi...

miércoles, 2 de mayo de 2012

De cómo llorar.


Siempre me ha llamado la atención cómo las cosas vuelven a mi vida una vez olvidadas. Contigo no me ha dado tiempo. Sin embargo, juro que ya estaba bien, por lo menos estable. Ayer fui débil, tuve un impulso, algo poco propio en mi, y perdí. Definitivamente perdí. Siempre pierdo. Con la mente llena de pensamientos y dudas, te hablé. Lo peor fue que me contestaste, y eso si que no me lo esperaba... Me contestaste con una indiferencia aplastante, con excusas absurdas para eludir la conversación. Y yo cedí, dejé que ganaras una vez más. Siempre te gustó ganar, sobretodo a la hora de jugar conmigo. O contra mí.

Llevo meses con el autoestima por los suelos, con dudas, con falsas sonrisas y demasiados "Estoy bien" como para venirme abajo ahora, después de tanto tiempo. La única manera que encuentro de desahogarme es por aquí, porque no quiero preocupar a nadie, porque no quiero dar pena ni nada por el estilo. Lo único que me llevo de todo esto es que ya no cabe la duda de "Y si...". Ya no hay dudas, ya no hay tal vez, quizás, a lo mejor... Sólo quiero decirte adiós, y que tu te vayas, y dejar de pensar en ti, y dejar de llorar cuando estoy sólo. Dejar de ser este ser inanimado en el que me he convertido. Conduzco, hablo y respiro, pero por dentro ya no siento nada. Por lo menos nada bueno. Despedirme de ti parecía haber surtido efecto, pero por lo visto no ha sido así.

Lo más gracioso, lo único gracioso de todo esto, es que yo no quiero estar contigo, no quiero quererte ni que me quieras, simplemente intento evitar odiarte y es algo que no me pones nada fácil.

A mi alrededor se crean diferentes debates acerca de ti, de porqué has hecho lo que has hecho y, sobre todo, de porqué lo has hecho así... Tú sabes que no te has portado bien, tus motivos tendrás. Hoy he vuelto a visitar tu twitter, hacía meses que no lo hacía. Parece que estás conociendo a otra persona, ojalá seas feliz con él. También me has dedicado una especie de despedida, algo que no termino de comprender. Si quieres despedirte de mi puedes hacerlo, te marcharás, te olvidaré, no volverás... Funciona así. Supongo que ahora lo único que me queda es hablarte por aquí, hablarle a la nada, sin mucho más que decir. Es patético, es triste, es raro, pero es lo que hay.

Tengo mi propia forma de superar las cosas, mis amigos insisten en que no has aportado nada bueno a mi vida. Yo creo que se equivocan. Cuando una persona está triste tiende a cambiar su forma de pensar sobre ciertas cosas, yo he madurado un poquito, eso es algo que te debo. Sigues pensando en mí? Yo en ti sí, continuamente...

domingo, 26 de febrero de 2012

De cómo te escribo mi carta de despedida.



Y no es fácil decirte adiós... Hace unos meses escribía en facebook algo para ti... pero sabía que no lo leerías. Esto tampoco lo leerás.

En los últimos días he estado pensando mucho acerca de... bueno, de todo. De que sigo sin entender qué diablos ha pasado, de que me está dejando de importar no saberlo, de que igual, esta vez, no soy yo el raro... Y te veo en el twitter, como si nada. Y veo que, de vez en cuando, parece que me dedicas cosas. Y yo creo que me las dedicas. Puyitas. Yo también te he dedicado alguna, cuando me da la neura y no me importa hacer chiquillajadas. La gente dice que te sobrevaloro, que no mereces las cuatro lágrimas que solté por ti, que ya encontraré a alguien mejor. Lo peor es que yo siento que no te sobrevaloro, simplemente me da pena lo que pudo haber sido y no fue. El vacío que he sentido me ha hecho comprobar que no soy tan fuerte como pensaba. He sido frágil, he sido irracional, he sido débil. He sido imbécil.

Y lo peor es que lo sigo siendo, porque no te odio. Probablemente no te odie nunca, ni tampoco te querré. Ni volveré a hacerlo. ¿Tú me querrás?, ¿Me quieres aún? Ni siquiera creo que pienses en mi ya. Se acerca tu cumpleaños. Es inútil pensar que no te voy a felicitar, porque sé que lo haré, pero no quiero hacerlo. Caeré. Pensaré que queda algún resquicio de esperanza y me aferraré a él. Idiota, y ahora además infeliz. No creo que sientas orgullo de lo que has hecho, me sorprendería lo contrario.

Pero esta carta no trata de recordar el pasado, de anclarse a él o de seguir pensando en lo que pudo ocurrir. Te escribo para decirte adiós, para confesarte que te voy a olvidar, con todo el dolor de mi corazón, con el alma desgarrada por otra decepción que añadir a mi lista, con el autoestima por los suelos y con la puta eterna duda de si podría haber cambiado algo. Lo que sea. Pero con esperanza. Con la esperanza del que ha caído al fondo del abismo y ha sobrevivido, a sabiendas de que ahora le toca subir. Porque me puedo permitir caerme, pero estoy obligado a levantarme. Y eso es así.

No me queda mucho más por decir. El resto de lo que pienso acerca de ti me lo quedaré yo. Siempre. Cuando algo termina siempre piensas en cómo empezó, ¿no? Esto empezó bien. Me quedo con eso. Ahora sólo tengo buenos deseos para ti, ojalá seas feliz. Yo hoy sé que lo seré. Pronto.

Adiós.


Omar.

lunes, 30 de enero de 2012

De cómo cierro los ojos.

Es la única manera de hallar paz. Últimamente es lo único que busco. Ni siquiera opto a ser feliz, ni lo intento. Lo gracioso es que luego voy dando charlas por ahí a la gente, porque las cosas desde afuera se ven de otro modo. Una amiga me dijo, y no lo he olvidado, que eramos buenos consejeros de lo ajeno. Y no puede tener más razón.

Sin embargo me estoy dando cuenta de tantas cosas que no sé ni qué pensar...

domingo, 22 de enero de 2012

De cómo no sabes cuantos cuentos cuento por disimular


Y es que empiezo a, de nuevo, tener una mala racha. Sin motivo aparente. No me siento bien y pienso tres millones de cosas en un segundo, sin embargo delante de la gente mantengo la apariencia, no quiero preocupar a nadie. A veces me cuesta mantener la sonrisa, anoche me pasó, pero juro que trato de ser fuerte, trato de intentarlo. Encima esto empieza a influir en mis estudios y eso sí que no pienso aceptarlo. Escribo este post con el fin de ponerme las pilas y empezar a encauzarlo todo. Aunque llevo diciendo eso casi desde la primera publicación del blog.

sábado, 7 de enero de 2012

De cómo vuelvo a ser el de antes.



Y no estoy diciendo que eso sea bueno.

De cómo, cuándo y dónde.


Y ésta ha sido la premisa del año 2011. Sin duda, interesante. Ha sido un año lleno de altibajos, pero quiero quedarme con lo bueno, he conocido gente nueva, personas interesantes y gratificantes, he ido superando pruebas de acceso, empezado un nuevo curso (que afronto con ilusión) y mil cosas más. Me quedo con el nacimiento de mi ahijada.

Evidentemente, también ha habido cosas malas y, aunque duela, hay que pasar página en la medida de lo posible. Yo lo he hecho. Creo. Sea como fuere, no me arrepiento de nada. En el próximo post copiaré algo que hace poco escribí en un mal momento y que me apetece compartir por aquí. Espero, de verdad de la buena, escribir por aquí más a menudo!