IBIZONIA

De como un loco decidió escribir un blog y demás desastres.

domingo, 1 de septiembre de 2013

De cómo veo que no me superas.


Y me encanta. Por varios motivos. El primero es que yo, poco a poco, a mi manera (despacio) y al fin, noto que te estoy superando a ti. Lento, pero seguro. Me hace mucha gracia leerte en Twitter, en ese plan en el que te pones de es hora de superar los errores, no de encariñarse con ellos y todo el rollo. Me hace gracia porque llevas así dos años. Y mientras yo voy haciendo mi camino y yendo hacia adelante, noto que tú estás a la inversa. 

En realidad no te deseo ningún mal, así de tonto soy, pero si que es verdad que me hacía falta ver que te importaba un poco todo esto. De lo que estoy seguro es de que nos volveremos a encontrar en el camino, el destino es así de, bueno, digamos juguetón. O travieso, travieso me gusta más. Me gustaría saber qué piensas de mi en este momento, yo hoy puedo decir que apenas te tengo en mi mente. Y eso es un gran cambio, creo que hice bien en no contarle a nadie nuestro último encuentro. Así debe acabar, entre tú y yo. Y los fuegos de San Lorenzo. El año que viene seguro que no iré. No nombrarte me hace bien. Escuchar música, también. Incluso música que me recuerda a ti. Porque llega ese momento en el que muchas canciones hablan de nosotros, aunque nadie más lo sepa. 

Sin embargo, hay cosas que me siguen doliendo (o molestando/fastidiando). Tu falta de autocrítica, por ejemplo. Tu nivel de ignorancia respecto a los sentimientos ajenos. La vida no es una serie de televisión, o un videojuego. La vida no se soluciona con un cambio de guión en el último capítulo de tu temporada favorita de cualquiera de esas series que ves. Por aquello de que pienso bien, pero tarde, estoy empezando a ver muchas cosas. Lo de ser docente me ha hecho ser más observador y analítico (que falta me hacía). Ahora veo que no me haces falta. Veo que nunca estaremos juntos. Veo que estás muy por debajo de mi (al cuerno eso de que todos somos iguales, tú hasta regalado eres caro). Veo, también, que eres mucho más simple (o simplón) de lo que pensaba. Porque, seamos serios, llevo dos años intentando descifrarte, y una vez lo he hecho, me he dado cuenta de que eres igual de básico que el resto de tíos que me he cruzado en la vida. 

Te he sobrestimado, es un error que no volveré a cometer. Y una vez más se confirma la teoría de que no se puede ser amigo de un ex (o lo que quiera que seamos tú y yo). Pero bueno, estoy contento. Saliendo por fin de todo esto.

No sufras mucho. O sí. Hagas lo que hagas, hazlo bien. 

Porque lo que yo he hecho, muy bien hecho está.

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